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Visita Sorpresa. Pastel de Chocolate y Crema de Café

Es Guille quien escribe. La semana pasada cumplí treinta años (en la flor de la vida, si). La verdad es que no suelo darle demasiada importancia a mis cumpleaños, en general los días especiales marcados en el calendario me gusta que pasen rápido. Ana siempre me pregunta: ¿cómo lo quieres celebrar? Y nunca se me ocurre una respuesta original. La mayoría de mis amigos viven en Madrid, desde donde me mudé hace ya más de siete años. Aquí tengo a mi familia y un grupo de nuevos amigos que caben en los dedos de una mano.

Ana es muy diferente en este sentido. Ella cuenta las semanas, los días… que le quedan para cumplir años, y con mucha antelación busca buenos planes, y, también, sueña con buenos regalos. Con Ana hay que currárselo, pero es complicado. Si mi grupo de amigos de la infancia queda a seiscientos kilómetros, al de ella le separan un océano de distancia. Incluida su familia. Ojalá algún día fuera posible reunirlos a todos.

Quizás por ese motivo este año Ana se las ingenió para darme el mejor regalo. Y es que cuando ya eran las nueve y media de la noche de un cumpleaños normal y corriente, yo, gintonic en mano, en la tranquilidad de mi casa, me daba por aliviado pensando que otro día especial ya había pasado… Sonó el timbre e incrédulo vi como se asomaban tres de mis grandes amigos de la distancia: Alejandra, Fernando e Irene. No hubo mejor regalo que pasar un fin de semana entero con ellos, entre copas, barbacoa, familia y Leo (a quien evidentemente vinieron a conocer). Tengo que admitir que ahora si me gusta mi cumpleaños, me gusta mucho. Tanto, que deseé que no se acabara nunca. Después supe como se fraguó todo este plan, y la verdad sólo me queda decir: ¡Gracias!

Es Ana quien escribe. Un soleado y frío día del mes de enero, mientras me dirigía al obrador, comencé a pensar en como podía sorprender a Guille en su cumpleaños, cuando, según él, no le da mucha importancia a ese día (a diferencia de mi que cada año quiero hacer un fiestón pero me frustro al no tener a todos los invitados que quisiera). Se me ocurrió entonces que el mejor regalo, además de algún artilugio tecnológico, serían sus amigos de Madrid. Nada sería  más acertado si lograba movilizar a sus queridos «colegas» de toda la vida, con quienes creció en la misma y recóndita urbanización madrileña.

Me puse en contacto con uno de ellos, y al principio no me dio muchas esperanzas, pues organizar a tantos no es tarea fácil, que si el máster de uno, el trabajo del otro… ¡la pasta! Pero rápidamente se fueron animando, había tiempo suficiente para organizarnos… Buscar un alojamiento solidario (descubrimos un bed & breakfast en Vilassar. ¿Lo malo? Tenía hora de llegada. Insólito), mirar billetes baratos, pedir un día o tarde libre en el trabajo. En fin, hacer un paréntesis en la rutina para formar parte de la sorpresa.

Dos meses después nos plantamos en el 5 de abril, cumple de Guille, y fuimos a comer en familia, petit comité. Dos regalos tontísimos habían caído de mi parte: un cepillo de diente de 3 euros y una copa de cerveza (para engordar su colección). Supongo que iría pensando: «Y esta tacaña, ¿cuando me dará mi regalo de verdad? Que son 30 joder».  Pasaban las horas y apenas le di un CD como regalo vespertino. Mientras, los amigos me iban informando de su estatus: en el aeropuerto, ya aterrizamos todos, en el coche, recogiendo las llaves del B&B ( las que nunca les dieron), en la puerta de tu casa, poniéndonos el cotillón… Din Don, eran las nueve y pico y no esperábamos a nadie. Guille me vio, y le dije: » Abre, que seguro es el vecino». El sonido de los espanta-suegras lo dejó en shock, los miró y me miró atónito, estupefacto. Su regalo estaba en la puerta, y la cena para todos (cortesía de mi madre y mi suegra) escondida en el armario de Leo. ¡ahora es que empezaba la fiesta!

Al día siguiente, para seguir celebrando, organizamos una super parrilla con familia y amigos, donde Guille sopló las velas de esta super tarta de chocolate y café. Un dos en uno para luego no ensuciar tazas.

 

 

A continuación la receta del Pastel de Cholocate y Crema de Café
Basada en la receta de The Novice Housewife

 

 

115 g. de chocolate 52% cacao
1/4 taza de cacao en polvo
1/2 taza de agua
1 3/4 taza de azúcar
1 3/4 taza de harina
1 1/2 cucharadita de bicarbonato
1 cucharadita de sal
1 taza de buttermilk
2 cucharaditas de extracto de vainilla
4 huevos + 2 yemas
190 g de mantequilla, cortada a cubitos

Precalienta el horno a 180ºC/350ºF y engrasa y enharina dos moldes circulares de 22 cm.

Derrite el chocolate en el microondas, minuto a minuto, con cuidado que no se queme. En un recipiente aparte, añade el cacao en el agua caliente, casi hirviendo. A continuación añade el chocolate derretido y remueve con una espátula hasta que quede cremoso y bien incorporado.

En el bol de la batidora, con el batidor de varillas, comienza a batir los 4 huevos y las 2 yemas. Agrega a continuación el azúcar y sigue batiendo, a media velocidad, durante 2 o 3 minutos.

Cambia las varillas de la batidora por la pala, y añade entonces la mezcla del chocolate. Sigue removiendo y limpia bien las paredes con la espátula.

Comienza a agregar los cubitos de mantequilla, a temperatura ambiente, dejando por lo menos unos diez segundos antes de introducir el siguiente. Ten paciencia pues has de controlar, sobretodo al final, que toda la mantequilla quede bien incorporada.

Por último, a velocidad mínima, añade alternadamente la mezcla de la harina, bicarbonato y sal, previamente tamizados, con el buttermilk, siempre empezando y terminando con la harina.

Coloca la mezcla en los moldes y deja hornear por una media hora, o hasta que el palillo salga limpio.

 

Para la Crema de Café

250 g de mantequilla
150 g de azúcar glas
2 yemas de huevo
1/4 taza de agua
3 cucharadas de café instantáneo

Disuelve el café en agua casi hirviendo, y deja enfriar.

En la batidora eléctrica, bate la mantequilla junto con el azúcar glas, hasta que quede bien cremoso. Añade las dos yemas una a una, y a continuación, a cucharadas, el café. Ve probando hasta alcanzar la intesidad que te guste.

 

Rellena y cubre el bizcocho, ya frío, con la crema.

 

Tips:

1. El resultado es muy bueno, pero como habréis comprobado, el procedimiento del bizcocho es un poco extraño.
2. En el proceso de agregar los cubitos de mantequilla, es importante tener paciencia y que no queden muchos grumos. Si queda alguno no debería de pasar nada.
3. La crema la puedes hacer más dulce aumentando el azúcar glas. La receta original lleva 100g más.
4. Puedes decorar con manga pastelera o con espátula, en este caso. Son dos formas rápidas de cubrir un pastel.

 

Hace un año: La Perfecta Ama de Casa. Ponqué Antigüo y Ganache de Chocolate Blanco

Hace dos años: Las Tres Ranas. Bizcocho de Pistachos

 

PD: Pepito, te echamos de menos!

COMMENTS

  • 11 abril 2013

    Suertudos de teneros el uno al otro. Felicidades de nuevo, fantástico cumpleaños. Ojalá consigas pronto, Ana, tu cumpleaños soñado 🙂
    A mí también me encantan los cumples y las fechas «importantes» y mis 30 (hace unos meses) fueron también geniales ^_^

  • 12 abril 2013

    Sofía

    Hola, donde puedo conseguir un buen conversar de tazas a gramos, soy un poco torpe y si no esta en gramos me lío. Muchas gracias

  • 12 abril 2013

    Tziranda

    Que bonito regalo!!!! Felicidades al cumpleañero y a la organizadora por el éxito del regalo. Qué buena idea me habéis dado para sorprender al Mio!