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Piratas. Bizcochitos de Ron Antiguo

Cada día voy descubriendo nuevos secretos que esconde Vilassar de Mar, mi querido pueblo catalán. Cada vez conozco a más gente de aquí, de toda la vida, que va revelando anécdotas y despertando mi insaciable curiosidad. Me brota la vena Maruja.

Después de haber escrito el post sobre la pastelería Falgueras y desvelar la incógnita sobre el inexistente pasadizo, Rosa y Lydia me dijeron que en Vilassar sí que habían, y que de hecho, la plaza en la que se encuentra la pastelería estaba colmada de túneles subterráneos a los que se accedía por las casas de alrededor. Supuestamente, alguno de los pasadizos llegaban hasta la playa y eran empleados por los piratas que solían asaltar las costas del Maresme  -aunque en mi opinión, tenía más lógica que los pasajes fueran utilizados por los habitantes de las casas para huir de los temibles corsarios, que arrasaban con lo que encontraban a su paso-. En ese instante no pude contener las ganas de visitar uno de los escondrijos, y Rosa, muy diligente, me dijo que averiguaría al respecto y se pondría en contacto.

Comencé a leer sobre los piratas y la importancia de sus rondas a estas costas. Según cuentan, a partir de los ataques constantes de éstos a las cercanías de la playa, los habitantes tomaron la decisión de mantenerse lo más retirados posible del mar para así poder actuar con eficacia a la hora de protegerse y defenderse de sus ataques. Entonces nacía Vilassar, ahora de Dalt, en la montaña.  Sólo se quedaban pescadores en la zona costera como apéndice pesquero.

Además, tengo de vecina una prueba fehaciente que evidencia la presencia de piratas. Una torre de vigía del siglo XVI, conocida como “La Torre del Nadal”*,  que se asume pertenecía a un núcleo amurallado y que estaba allí con el único fin de vigilar que no hubiese “moros en la costa”.

Rosa me contactó y cuadramos una visita a una de las casas que posee un misterioso pasadizo. Nos reunimos a las 16:30h en la puerta de la pastelería: Rosa y Joan, junto a la hija de ambos, Lydia, Guille y yo. Con linternas en mano esperamos a Kiko, el amable señor que nos daría la visita. Todos con ganas de recorrer kilómetros de galerías oscuras que nos llevarían a la playa. Abrimos la puerta de la casa, atravesamos nubes de trastos y allí estaba la entrada, un arco de ladrillos nos recibía, techos de arena, olor a humedad centenaria. Accedimos a las escaleras, uno a uno bajamos los escalones oscuros. Linternas nerviosas. De golpe se acortó la altura, un cruce a la derecha, un trecho de unos cuatro metros, un área circular y… ¡una pared! Nos miramos, tocábamos la pared a ver si con un ladrillo se activaba una puerta secreta… ¡Nada!

No lo voy a negar, me sentí un poco desilusionada pues mínimamente me esperaba conseguir los huesos de Jack Sparrow, o del capitán Barbarroja, un loro con parche, una calavera tatuada en el muro… pero lo único que encontramos fue un pajarito que había pasado a mejor vida hacía poco tiempo. La excursión duró menos de quince minutos, volvíamos a estar en la puerta de la pastelería analizando la presencia de los piratas en el pueblo, los secretos de otras casas, la supuesta visita en la infancia de Fidel Castro a Vilassar. Y así, empecé a pensar en nuevas historias para olvidarme del pasadizo truncado.

Cuando comencé a investigar sobre los piratas también me documenté, como no, sobre la dieta de éstos: carnes curadas, cero alimentos frescos, una galletas llamadas Hard Tacks* y alcohol, mucho alcohol. Así que con inspiración pirata os dejo unas piñas de ron añejo, bizcochitos en formato petit fours, húmedos gracias al almíbar de éste licor. Dulcitos. Un pequeño placer para saborear historia.

 

 

A continuación la receta de las Mini Piñas de Ron Antiguo
Adaptada de The World of cake de Kristina Castella


 

250 gr. de mantequilla (temperatura ambiente)
½ taza de azúcar moreno
½ taza de leche condensada
1 cucharada de ron oscuro
3 huevos (ta)
1 1/3 taza de harina
1 cucharadita de polvo royal
1 cucharadita de sal
Precalienta el horno a 180ºC/ 350ºF

En la batidora eléctrica a alta velocidad, bate la mantequilla y el azúcar hasta conseguir una mezcla esponjosa y blanca. Entonces baja la velocidad y añade los huevos uno a uno hasta que se incorporen muy bien. Luego añade el ron y la leche condensada. Sigue batiendo un par de minutos más para incorporar aire.

Tamiza la harina, el polvo royal y la sal, baja la velocidad de la batidora al mínimo y agrega la harina en dos partes a la mezcla.

Vierta la mezcla en los moldes de petit tour o en los de tu preferencia hasta ¾ de su capacidad. Te saldrán unos cuarenta. Hornea hasta que estén doraditos. Unos 20 minutos.

 

Para el almíbar de ron

½ taza de azúcar moreno
¼ taza de agua
¾ taza de ron

En una ollita a fuego medio coloca el agua y el azúcar hasta que ésta se disuelva, entonces añade el ron para que se evapore el alcohol. Baña inmediatamente las tartitas, con la ayuda de un pincel, y deja que se asiente por al menos un par de horas.

 

Tips:

1. Puedes cambiar la leche condensada por leche de coco. Quedaría de muerte.
2. Acompaña con un rico helado o sorbete de alguna fruta tropical.
3. Es apta para niños, pues el alcohol se evapora.
4. La receta original lleva azúcar normal, pero preferí azúcar moreno.
5. Utilicé un ron venezolano antiguo de solera, Santa Teresa 1796, un tesorito que me regalaron mi prima Anelyn y su marido Germán.
6. Los detallitos de la coronitas de la piñas están hechas con fondant verde. Ya saben que siempre tengo reservas.

 

*Torre del Nadal, en castellano Torre de Navidad, al fondo en la foto.
*Hard Tacks, galletas o crackers secas y desabridas que duraban mucho tiempo, perfectas para largas estancias en altamar. Se parecen a las migajas que comía Frodo en el Señor de los Anillos.

 

COMMENTS

  • 26 julio 2011

    Se ven perfectos y qué vistas más bonitas.Besos.

  • 26 julio 2011

    Se ven perfectos y qué vistas más bonitas.Besos.

  • 26 julio 2011

    Se ven perfectos y qué vistas más bonitas.Besos.

  • 26 julio 2011

    Se ven riquisimos….

    Besos

  • 26 julio 2011

    Qué divinos pasteles.. es normal que sintieses algo de desilusión. Hay un aura romántica que envuelve al mundo de los piratas y que dudo que existiera en su momento.
    Besinos!!

  • 26 julio 2011

    Que interesante lo que cuentas! Los dulces muy ricos… Vivimos relativamente cerca.
    Saludos.

  • 26 julio 2011

    qué sitio tan bonito y qué pasteles tan apetecibles. Te quedaron perfectos
    Besos

  • 26 julio 2011

    Mira que a mí los postres que lleven alcohol no me van mucho, pero estos bizcochos se ven deliciosos, así que los habrá que probar.
    UN besín.

  • 27 julio 2011

    No me gusta el alcohol, pero des de luego que se hacen irresistibles estos pastelitos.
    Besos

  • 27 julio 2011

    Este entrada es del todo mágica, me ha encantado todo y la fotografía con esa delicia es preciosa!!

  • 27 julio 2011

    el rom m'encanta en dolços, sobretot si es ombina amb xocolata!!!! t'han quedat moníssims. Petonets guapa

  • 27 julio 2011

    Me ha encantado leer tu aventura bajo los pasadizos, que emocionante hubiera sido encontrar algo más! Pero bueno, yo ya me conformaría con esos 15 minutos jeje. Muy ricos bizcochitos 😉 Bss

  • 27 julio 2011

    Ana
    No soy mucho de licores pero tus bizcochitos se ven muy apetitosos! Espectacular la historia aunque imagino tu frustración 🙁 yo me quedé con ganas de ver fotos del túnel subterráneo!
    Un beso guapa!
    Valen

  • 27 julio 2011

    M'ha agradat això dels pirates, quina passada això dels pasadissos!
    Pinya, rom, si, si, molt de pirates però ja els hi hauria agradat poder tastar una cosa tan bona.
    Petonets.

  • 27 julio 2011

    Yo no soy tan valiente, creo que no me hubiera atrevido a transitar por esos pasadizos.
    Lo que si me atrevo es a copiarte esta maravilla de pastelitos.
    Disfruta de la torre se ve maravillosa.
    Un beso.

  • 27 julio 2011

    Pero qué cosa tan bonita y tan rica. Toda una dulce tentación.
    Gracias por todas tus recomendaciones.

    Besos.

  • 27 julio 2011

    Se ven muy bonitos y apetitosos. Muy buena la historia!
    Besos.

  • 27 julio 2011

    Menuda desilusión, jejeje. Unos bizcochitos fantásticos!
    Un beso grande

  • 27 julio 2011

    Cachis!, me he quedado con la miel en los labios con tu historia, la pared, y porque no la tiráisteis……
    Los bizcochitos los haré seguro.
    Un beso

  • 27 julio 2011

    Vaya historia y vaya desilusión al ver la pared en el pasadizo. Pero bueno veo que has hecho un postre extraordinario que debe estar delicioso, con ese almíbar con ron, bebida muy de piratas.
    Me han encantado.

    Besos,

  • 28 julio 2011

    Conchaleee yo tambien pense que ibas a encontrar a un pirata o al menos ibas a llegar a la playa por las vias subterraneas.. jajaja.
    Una vez mas te felicito amiga querida. Esctibes de maravillaaa y leer tu blog es de los mejores placeres de la semana.
    Las pinitas perfectas e impecables. Te felicito!
    TQM

  • 28 julio 2011

    Això dels passadissos i tota la història m'ha fet pensar en com devien fer-los servir fa moooolts anys! I la recepta, molt ben trobada per completar la narració. 😉
    Petons!

  • 30 julio 2011

    Preciosa histori, gracias por la receta y por compartir tus conocimientos…
    Un beso
    Paloma
    http://www.chocolatmalaga.blogspot.com

  • 30 julio 2011

    Qué bien se alimentarían los piratas con estos bizcochitos tan ricos.
    Habría sido muy emocionante encontrar un tesoro pirata, jejeje.
    Besos.

  • 31 julio 2011

    Que forma más chula tienen! bizcochos de ron, perfectos para acompañar historias de piratas como esta!

  • 2 agosto 2011

    Me encanta las historias de los piratas, pero estos bizcochitos mucho más!
    bss