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Para Ponerte Contento. Tulipas

Siempre que se cierra un ciclo queda una especie de vacío en el estómago. Días que pasan volando, vorágine de cosas que hacer, compromisos que disfrutas intensamente pero que al mismo tiempo quieres que se acaben. Y de pronto, concluyen, y los echas de menos. Lo mismo que cuando paso horas y más horas horneando, soñando con estar tirada en el sofá (sólo si llego a un punto de cansancio indescriptible), pero que cuando finalmente me tumbo, o me duermo, al poco tiempo añoro estar de nuevo en la cocina.

El otro día estaba viendo la película Toy Story 3, y en el momento que la madre de dibujos animados entra en la habitación del hijo pre-universitario, quien justo está por irse de casa después de 18 años, pensé en ese vacío. De golpe te vas de casa dejando a tu madre con el nido desocupado, ya no necesitas que te proteja (supuestamente), y te marchas a ver que encuentras por el mundo. Y en ese vuelo creas tu propio nido, sin darte cuenta que un día también se quedará empty. Me da nostalgia y ni siquiera tengo hijos.  Ahora pienso en mi abuela el día que me vine a vivir a Barcelona, me despedí como si me fuera a la playa por un fin de semana… y ella seguro que se quedó con ese agujero estomacal.

Recuerdo, también, el día en que mi amiga Male se fue a vivir a París. Teníamos 17 años, estábamos recién graduadas, y ella junto a otras amigas partieron a estudiar francés en la ciudad de las luces. Me quedé rota, les juro que de camino al aeropuerto lloraba como si se hubiera muerto alguien, como si un novio me hubiera mandado al carajo viejo (que también me ha pasado y he hipado desgarradamente). Un sentimiento desolador.

El hecho de vivir fuera de tu país de origen también provoca despedidas un poco trágicas, dejando sembrada esa misma sensación de vacío árido, y es que tanto si me vienen a visitar, como si voy yo, el momento despedida es muy desagradable. Todos los miembros de la familia contenidos,  con el corazón espachurrado. Despedidas rápidas para no quebrarnos y seguir el camino que al final, y por suerte, vuelve a la normalidad.

Afortunadamente, la vida es mucho más dulce que esos momentos de añoranza apabullante, pero si te encuentras en una situación parecida, tengo la solución: ¡HELADO!

El helado tiene unas propiedades fantásticas para relajar unas glándulas que provocan la ansiedad. Esta aseveración carece de base científica, pero según he oído por ahí, a la gente que le dan ataques de ansiedad, o que está profundamente triste, le recomiendan tomar helados con moderación y preferiblemente con base de agua.

¿Y qué mejor que un helado acompañado por un cucurucho, galletita, barquilla, o tulipa…? Con todos ustedes estos recipientes comestibles, crocantes y divertidos que también están vacíos y necesitan de un refrescante helado para rellenarse.

 

 

A continuación la receta de las Tulipas

 

 

50 gr. de mantequilla
50 gr. de azúcar glas
50 gr. de claras de huevo (de 1 huevo grande)
50 gr. de harina
1 pizca de sal
1/2 cucharadita de canela (opcional)
Precalienta el horno a 180ºC/350ºF, encendido sólo arriba y con ventilador.

Prepara una bandeja con sil-pad o papel de horno

Bate la mantequilla y el azúcar glas hasta conseguir que esté bien incorporado y se haya esponjado y blanqueado un poco. Posteriormente rompe las claras con un tenedor y añádelas en 3 partes para evitar que se corte la masa. Cuando la mezcla se haya homogeneizado agrega la harina y la sal previamente tamizados. Incorpora con espátula de goma.

Coloca una cucharada de masa sobre la bandeja, extiéndela con una espátula pequeña lo más delgada y uniformemente posible hasta conseguir una forma circular de unos 10 cm de diámetro.  Repite la operación . Hornea hasta que los bordes estén bien dorados y el centro más clarito. Unos 7 minutos. (te recomiendo que hornees de dos en dos porque pierden temperatura y no podrás darles forma)

Saca rápidamente del horno y dales forma presionándola con delicadeza sobre una taza de café invertida. Se enfriará muy rápido.

 

Tips:

1. Recuerda trabajar con todos los ingredientes a temperatura ambiente.
2. Lo más importante es trabajar con agilidad cuando las tulipas salgan del horno. Si se enfrían no podrás moldearlas, se quebrarán.
3. Puedes darle la forma que quieras, incluso de cucurucho si tienes algún instrumento que te ayude.
4. Puedes añadir ralladura de limón o cualquier otro ingrediente que te ayude a jugar con el sabor.
5. Conserva muy bien en una lata, sino se pondrán blandas.

 

PD: Todo esto del vacío os lo cuento porque acabo de terminar el Festival de Vídeo en el que estaba trabajando y les echo de menos 🙁

 

COMMENTS

  • 3 julio 2012

    las despedidas!!Esta vez cuando me venia de Venezuela, el corazón lo tenia arrugaiiiiiito, ha sido muy dura la despedida, pero bueno aqui tambien tenemos nuestras vidas… Ahora mismo me zamparia 2 tulipas con extra de helados!!!
    Un beso!!!!

  • 3 julio 2012

    A mi el helado me quita todas (o casi todas) las penas…. Pero si no hay penas, también me sienta de maravilla!jiji
    Besos

  • 3 julio 2012

    El helado y el chocolate son mágicos, nosotros hemos cambiado mucho de casa y sé de lo que hablas, me llevo una tulipa llenita de helado.Besos.

  • 3 julio 2012

    Ese vacío lo he sentido un par de veces y no me gusta nada, es desolador…
    Las tulipas me parecen una preciosidad, cualquier postre queda engalanado si se ofrece de esta manera.
    Un beso.

  • 4 julio 2012

    Ay! Qué vacío desangelador, qué cierto lo que cuentas… y qué suerte poder tener helados para remediarlo, con base de hielo? No tenía ni idea!
    Me parecen ideales las tulipas, dignas de una sesión de fotos. Besotes

  • 4 julio 2012

    M’ha encantat l’entrada d’avui, tens tota la raò… les despedides són un mal moment però suposo que cal pensar en pròxims projectes que ens arrenquin altre vegada aquelles ganes de seguir endavant i fer coses amb il·lusió.
    Que bo aquestes tulipes tan ben acompanyades per fer passar les enyorançes!
    Petons guapa 🙂

  • 4 julio 2012

    Tesei

    Ideales para el verano, gracias!