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Media vida en mi BlackBerry. Tartaleta de Mora

Desde hace casi cinco años vivo fuera de mi querido y expropiado país. Sin embargo, la tecnología me ha acompañado siempre. Entre el correo electrónico, las video llamadas y los chats parece que se borrara un poquito el océano que me separa de mi familia y amigos.

Pero hay un artefacto que ha sido mucho más poderoso que cualquier ordenador, email o red social en mi vida como inmigrante: la Blackberry. Tres años atrás recibí este regalo, uno de los más significativos que me han obsequiado después de la batidora, un telefonito mágico que me conectó en tiempo real con todo aquel que tuviera la misma marca de móvil. El BB Messenger que te permite recibir y enviar mensajes, notas de voz y fotos de cualquier evento pasó a ser mi ventana a la vida que dejé.

Tan importante ha sido, que el día que me casé, ni mi papá, ni mi mamá y su marido pudieron venir, porque además de que les avisé la fecha con una semana de antelación, mi pobre mamá tenía un lío horrendo con el pasaporte que le impidió viajar. Así que mi Blackberry se convirtió en mi testigo del acto matrimonial, el juez le hablaba al teléfono como si fuera un micrófono, cada tanto preguntaba: “¿Escucha bien señora?” y entre medias le enviaban fotos de la firma. Era una situación un tanto surrealista, nunca antes vista en el registro civil del pueblo, pero allí en el juzgado estaban mis testigos… eso era lo importante.

Tengo que reconocer que puede resultar desagradable para los que comparten conmigo la vida cotidiana, pues paso buenos ratos pegada al aparato, pero es que ahora no es que haya dejado mi familia en Venezuela, es que estamos todos desperdigados por diversas latitudes y en un sin número de husos horarios: Venezuela, Colombia, República Dominicana, Estados Unidos, Canadá. El otro día me preguntaron dónde vivía mi familia, y después de unos segundos dije: en mi BlackBerry.

Allí también viven mis amigas del alma (exceptuando a una que es fanática de las manzanas), con quienes he compartido grandes momentos, miles de vivencias y experiencias que gracias al BB podemos seguir compartiendo. No me pierdo nada de sus vidas, ni cuando a algún bebé le sale un diente, un cambio de look, o un chisme de última hora. Eso sin mencionar matrimonios, bautizos, cumpleaños y demás reuniones. A eso de mis 12:00 de la noche siempre se arma una conversa de amigas en la que por unos instantes parece que estuviéramos juntas en un bar tomándonos unos vinachos.

Así que la receta del día es de mora, porque no se nos puede olvidar que además de mi ventana particular, es una fruta del bosque, ácida y dulce, casi negra. Su jugo va explotando poco a poco, y si la combinamos con una crema de queso mascarpone, y la acostamos en una dulce masa crocante, ya mejor no hablamos, sólo comamos tartaleta de Blackberry.

A continuación la receta de la Tartaleta de Mora
Basada en Ottolenghi’s The cookbook

Para la masa (Sweet Pastry)

165 gr. harina (todo uso)
50 gr. de azúcar glas
90 gr. de mantequilla muy fría en pequeños cubos
½ yema de huevo
1 cucharadas de agua helada
Ralladura cáscara de ¼ limón
Una pizca de sal

Coloca todos los ingredientes secos (harina, azúcar glas, mantequilla y ralladura de cáscara de limón) en un procesador de alimentos y ve dando toques hasta obtener pequeñas migas. Posteriormente añade la media yema de huevo y la cucharada de agua, procesa por unos segundos o hasta que hayas obtenido una masa. Trata de no manipularla mucho. Haz un disco de 3 cm de espesor y deja la masa reposar al menos una hora en la nevera.

Prepara un molde de cupcakes, engrásalos con mantequilla derretida y luego fórralos con papel de horno.

Sobre una superficie limpia y espolvoreada en azúcar glas, estira la masa con un rodillo y corta 12 círculos. Yo utilicé un cortador de 8 cm de diámetro. Ve colocándolas en los moldes presionando sutilmente para lograr la forma del mismo. Pincha con un tenedor repetidas veces cada tartaleta. Y recuerda trabajar muy rápido porque la masa no debe perder la temperatura fría. Coloca el molde en la nevera o en el congelador unos 30 minutos más.

Precalienta el horno a 180°, saca el molde de la nevera. Hornea por unos 20 minutos o hasta obtener un color dorado.

Desmolda en tibio.

Para la crema

110 gr. de queso mascarpone
110 ml. de crème fraîche
¼ cucharadita de extracto de vainilla
25 gr. de azúcar glas tamizado

Vierte el mascarpone en un bol, y con un batidor de varillas dale unas vueltas. Añade el resto de ingredientes y continúa batiendo hasta obtener una textura consistente. No líquida. Reserva en la nevera hasta que la necesites.

Montaje

Coloca en fila las bases de tartaleta, ve rellenando con una cuchara o manga cada una de ellas, con la cantidad de crema que desees. Por último ve poniendo las moras una por una, todas las que quieras.

Tips:

1. Esta masa es de muerte lenta, pero si no engrasas y forras el molde se pegará, me pasó, créanme. Desastrico
2. La masa congelada dura hasta un mes, por si les sobra.
3. Pueden utilizar cualquier fruto rojo para esta tartaleta.
4. Un día escuche que éramos más felices cuando l

COMMENTS

  • 23 noviembre 2010

    nunu

    Me ha encantado !!!

  • 23 noviembre 2010

    Trina

    Esta buenísima la historia… me sentí súper identificada!!!
    Voy a preparar la tartaleta a ver que tal!!!

  • 23 noviembre 2010

    Loreto

    🙂 me has hecho sonreir! que cosas tiene la vida… siempre las podemos endulzar con esos postres tan ricos que nos enseñas!

    Un besito wapa

  • 24 noviembre 2010

    Luisa

    Una buenisima historia!
    Pero cuanto echa uno de menos a la familia cuando vive fuera!!!!!!
    Muchisimo.
    La receta buenisima.
    Tienes un blog muy interesante.
    Soy Luisa nueva seguidora tuya

    Besitos
    http://dolcelui.blogspot.com
    Este es mi blog… por si te apetece dar una vueltecilla.

  • 24 noviembre 2010

    A. Rubio Henríquez

    @ nunu… gracias!

    @Trina, somos muchos en esta situación, cada vez más. me cuentas de la receta… besitos

    @Loreto, gracias por ese comentario tan bonito!

    @Luisa, bienvenida a mi blog y mil gracias por tus comentarios… me paso por tu blog, prometido!

  • 24 noviembre 2010

    Keni

    soy testigo de la boda surrealista y de Ana pegada a su BlackBerry. Doy Fé. Besos cuñada!

  • 24 noviembre 2010

    Anonymous

    Amo las frutas del bosque. Sin este aparato no te sintiera tan cerca. Intentaré esta receta. BB

  • 10 diciembre 2010

    LiLi

    Ojala mi marido (como dices tu) hablara espaniol para que entienda que no soy la unica pegada al aparatico 🙂

  • 10 diciembre 2010

    A. Rubio Henríquez

    @Lili dile al "Señor" que tiene que aprender español… YAAA!

  • 3 enero 2011

    ticiana(www.dulcemomentos-ticiana.blogspot.com

    que seria la creme fraiche? se puede remplazar por otra cosa? porque en argentina lo unico que hay es crema de leche, o nata como le dicen en otros paises.

  • 4 enero 2011

    A. Rubio Henríquez

    @Ticiana, Mil gracias por tus comentarios y por seguirme. La Crème Fraiche tiene más consistencia y más acidez que la nata o crema de leche, pero menos que la crema agria. Podrías utilizar yogur en su defecto, pero estoy segura de que si buscas encontrarás. Ve preguntando, en la cocina francesa se usa mucho… espero haberte ayudado y sobre todo que la condigas.
    Un abrazo,