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Los Duendes. Dulce de Higos

A medida que voy madurando me doy cuenta de lo afortunada que soy y he sido desde que aterricé en este mundo. Sin embargo, cuando era niña (o una adolescente insufrible) jamás me detuve a pensar en el valor que tenían las cosas o el esfuerzo que costaba conseguirlas, pues estaba instalada en mi esa sensación equivocada de que todo está garantizado, como si nada pudiera alterarse en mi burbuja de cristal.

Crecí pensando que era normal tener a una señora que cocinara y viviera en tu casa, otra que limpiara y recogiera todo mi desorden -nunca tendí mi cama-. La ropa bajaba limpia, planchada y almidonada.  Yo, ilusa, creía que así era la vida del común denominador de los mortales.

Cuando llegué a vivir aquí ya era un poco más realista. Reforcé y aprendí muchas cosas a nivel profesional. Perola verdadera enseñanza se produjo al estar sola, sin mi cajero automático particular: mi mamá, además de la protección de Jorge, su marido, y sin Myriam, Magaly, Mery o Margarita, los duendes de mi casa.

Insisto que mi llegada a Barcelona se puede traducir en un antes y un después. Un seco golpe de realidad. Por aquel entonces no sabia ni cómo se encendía la lavadora, cuando me vi sola ante el cubo blanco centrifugador no supe por donde empezar. Así que llamé a Caracas a preguntarle a mi mamá:

– Ma, ¿cómo se pone la lavadora?

Y ella me respondió:

– No tengo ni idea.

¡Ojo! que mi mamá ha trabajado toda su vida como una loca, pero no es ama de casa.

En ese momento de intimidad con el electrodoméstico, cuando coloqué el suavizante en donde va el detergente y viceversa, de pronto entendí a esas personas que han dedicado su vida a cuidara otras familias, teniendo la suya. Un trabajo titánico. Pero Myriam, que tiene más de veinticinco años trabajando para los Henríquez, siempre ha tenido una sonrisa, en todo momento dispuesta, amable, dicharachera y trabajadora como las hormigas. Sigue al pie del cañón.

Margarita es la abuela de Barlovento, llegó a casa de mi abuela con dieciséis años, allá por los años sesenta tocó la puerta y pidió trabajo. Con su cinturita de avispa, sus caderas voluptuosas y venga para adentro. Eso ya no pasa. Desde entonces ha estado con nosotros. Ahora jubilada.

Mery y Magaly, primas entre ellas, también son una extensión del árbol genealógico, aunque ya desde hace un tiempo regresaron a su tierra andina. Sólo van de visita. Magaly primero cuidó a mis primos y después vino a mi casa, para mimarnos y hacernos esas arepas increíbles, del tamaño de una pizza, que nadie más sabe hacer. Mery, calladita, sigilosa, tan discreta que a veces no la sentías llegar y te asustaba de golpe, me acuerdo que hacía conmigo la parada de manos (el pino) en el lavandero. La bauticé como “la aspiradora” porque iba detrás recogiéndolo todo.

Como les decía, Mery y Magaly son de los andes venezolanos, tierras fértiles,  montañosas, en donde se vive con pausa. Cada vez que iban a visitar a los suyos volvían cargadas de higos, al menos dos kilos de fruto venia envuelto en entrega especial para hacer un dulce meloso, especiado, transparente.

Estando en época de higos me vino a la memoria el aroma de cuando estaban en la olla, cociéndose a fuego lento, pintándose con el color del papelón. Olía toda la casa. Y claro, como en esa época era tonta,  no se me ocurría probarlo, lo veía como un dulce anticuado, poco apetitoso. Aunque, en el fondo siempre supe a que sabía. Hoy lo he re-descubierto,  se lo he presentado a Guille y hemos sucumbido al «dulce de los duendes». Tan intenso que te impregna las papilas. Una vez hecho rellenamos cada higo con queso philadelphia y los envolvimos en masa filo. Creo que los duendes alucinarían.

Es evidente que este post es un homenaje a ellas, espero que lo lean y que sepan que ahora ordeno como una maníaca, limpio decentemente, cocino bastante bien, plancho poco y mal, cuido las plantas, y todo lo que haga falta. Las recuerdo cada día.

Con esta receta participo en el primer concurso de recetas «un recuerdo, una receta» del blog El Pucherete de Mari.

 

 

A continuación la receta del Dulce de Higos

 


250 gr. de higos maduros y firmes
1 taza de azúcar
¾ taza de azúcar moscabado (o papelón)
1 taza de agua
2 clavos de olor
1 ramita de canela
4 granos de pimienta de Jamaica
1 cucharadita de bicarbonato de sodio
4 hojas de masa filo
5 cucharaditas de queso Philadelphia

Haz una incisión en forma de cruz en el tallo de cada higo. Hiérvelos en suficiente agua, con la cucharadita de bicarbonato, por unos 20 minutos o hasta que estén blandos, pero que no se desbaraten. Cierne para que pierdan el exceso de agua.

En otra olla, coloca el resto de ingredientes, agua, azúcares (o papelón) y especias. Cuando se haya disuelto el azúcar añade los higos y lleva a punto de ebullición. Baja el fuego y deja cocer por dos horas. Tienes que conseguir un almíbar espeso, apunto de hebra muy floja.

Coloca en una fuente con todo esa miel y sirve con rodajas de queso blanco.

En este caso, corté los higos por la parte gordita y no por arriba, así que se me desformaron un poco, por lo que decidí rellenarlos con una cucharadita de queso y envolverlos con dos capaz de masa filo para hacer unos saquitos. La masa filo debes pintarla con mantequilla salada derretida. Hornea en un horno precalentado a 180ºC/350ºF hasta que la masa esté dorada y crujiente. Quedan de película.

 

Tips:

1. Esta vez no utilicé papelón sino el azúcar mascobado, que funciona muy bien, pues es azúcar sin tratar. Pero si lo quieres hacer con papelón recuerda que también se conoce como panela y se consigue en casi todos los supermercados en la sección internacional.
2. Las especias son opcionales, si no te gusta alguna no la pongas o usa menos cantidad.
3. El punto del almíbar también se puede reconocer cuando levantas el cucharón y gotea lentamente, hasta que para y se forma un pequeño hilo.
4. Puedes utilizar cualquier tipo de queso blanco.
5. Si vas a hacer los saquitos solapa dos capas de masa filo enmantequilladas, coloca el higo dentro y presiona bien en la parte superior para que se selle.
6. La masa filo se seca muy rápido, separa lo que vayas a usar y guarda el resto bien envuelto.
7. El melado o almibar lo puedes usar como syrope de helado de vainilla o nata.

 

COMMENTS

  • 6 septiembre 2011

    Hola!
    acabo de conocer tu blog y me parece precioso, con unas recetas que me encantan..asique, me quedo por aqui! 🙂
    Un besito

    Tere
    lasmariacocinillas.es

  • 6 septiembre 2011

    Qué delicioso bocado!!!
    Nunca es tarde para aprender 😉
    Besos

  • 6 septiembre 2011

    Como me encantan tus entradas y las historias que cuentan, esta me ha parecido muy emotiva jeje, y tu dulce mmm… se ve deliciosa!!!

  • 6 septiembre 2011

    Que ricura esta entrada.

    La historia me parece tan conocida y recuerdo tanto a mi querida oriental Mercedes que si me consentía (todavia la extraño y han pasado 14 años).

    Como anécdota te cuento que una vez en el teatro (aqui en Gijon) me consegui con una señora muy encopetada ella y empezamos a hablar, mi acento se le hizo familiar aunque ella había vivido en Colombia…total del cuento que me dijo algo que me parció tan cierto jejjejej "en España tuve que aprender a planchar". Es una verdad como un templo.

    Saludos

  • 6 septiembre 2011

    Bonita la entrada y muy apetitoso el dulce!

  • 6 septiembre 2011

    Ai madre!!! me has hecho venir muchos recuerdos de mi infancia con tu historia, no igual pero muy muy parecia sólo que me lo hicieron todo hasta los 15, y después ya me caí de los algodones y crecí de golpe!!! :)))Me hacen reir tus historias!!!de verdad!!! Mis higos están apuntito para hacer tu receta…sólo me falta recogerlos del arbol!! Besotes.

  • 6 septiembre 2011

    La historia que cuentas es preciosa y va acompañada de un dulce impresionante. Saludos.

  • 6 septiembre 2011

    Delicioso, creo que es tan dulce y bueno como lo son tus recuerdos.
    Tienes toda la razón, te estaba leyendo y te entendia, con el paso del tiempo vemos las cosas diferentes.
    La mezcla de sabores de este dulce de higos es perfecta a mi parecer, queso y especias marinan a la perfección con los higos y pienso hacer tu receta, ya te contare, porque estamos en plena cosecha, la higuera que tenemos esta siendo generosa.
    Mil gracias por tu aportación y por unos recuerdos tan hermosos

  • 6 septiembre 2011

    Mi Ana tal cual como eras tu vale, siempre tenias a gente que te consentia mucho, siempre hay un momento para madurar y caer en realidades, pero se que esta experiencia para ti ha sido unica y que la estas disfrutando cada instante. Que rica este receya, la voy a preparar ya que soy amante de los higos. TQM

  • 6 septiembre 2011

    Te ha quedado una receta de lujo para homenajear a esos duendes maravillosos de tu infancia. Me ha emocionado mucho tu historia…me trae algunos recuerdos, agridulces… Es un placer leerte y ver tus magníficas recetas.

  • 6 septiembre 2011

    Tu vida se parece un poco a la mía,aunque se disfrutar de cada momento que me toca vivir, mi tendencia es que siempre me gusta…
    de lo bueno lo mejor.

    Podemos decir que… No es mas feliz quien mas tiene, si no quien menos necesita.
    Me han encantado tus duendes.
    Mil besos

  • 6 septiembre 2011

    Jajajaj, cuando me case y me encontré en casa con todos los electrodomésticos y con los fogones, que perdida estaba.

    Magnifica receta, dulce para alegrar la vuelta a la rutina.
    Besos

  • 6 septiembre 2011

    Una historia fantástica, parece el guión de una película, la de tú vida 🙂
    Una receta estupenda y muy bien presentada.
    Un besín.

  • 6 septiembre 2011

    Una entrada maravillosa…llena de vida, recuerdos y aprendizajes, además aderazados con ese dulce de los hígos que a mi en lo personal me apasionan!!

    Mil besos.

  • 6 septiembre 2011

    Una entrada maravillosa…llena de vida, recuerdos y aprendizajes, además aderazados con ese dulce de los hígos que a mi en lo personal me apasionan!!

    Mil besos.

  • 7 septiembre 2011

    Los recuerdos y la historia llenan esta receta que me parece absolutamente maravillosa.
    Qué ricos los higos.

    Besos

  • 7 septiembre 2011

    Anonymous

    Que de recuerdos!!!Me hiciste llorar!! Como añoro a esos duendes con los que vivimos por tantos años!!
    Un beso
    De tu cajero automatico!!!!

  • 7 septiembre 2011

    Anonymous

    Para mi los higos son la ambrosia, el fruto del los dioses. Margarita es mi nana.

  • 7 septiembre 2011

    Es un bonito recuerdo, un precioso homenaje a los que nos enseñan o ayudan en algo en algún momento de nuestra vida, que junto con esta receta le pone la guinda al pastel…besitos

  • 7 septiembre 2011

    Madre mía! Que relato tan precioso. Una manera muy dulce de reconocimiento y agradecimiento. Los duendes dejaron una buena siembra en ti.
    Un beso.

  • 7 septiembre 2011

    També espero que ho llegeixin, perquè és un homenatge molt maco. Em quedo amb el dolç d'avui, que les figues m'encanten!!! ,). Petonets

  • 7 septiembre 2011

    Bonito homenaje, sin duda. Me vuelven loca los higos, maravillosa receta! Un abrazo.

  • 7 septiembre 2011

    Cómo ves todo se aprende, jejeje.
    Tiene que ser un postre estupendo porque el Philadelphia contrarresta el dulce.
    Suerte en el concurso.
    Besos.

  • 7 septiembre 2011

    Me ha encantado tu relato, seguro que lo leerán emocionadas! Y estos higos me parecen una maravilla…
    En noviembre el 15 cae en martes y creo que podrás hacer algo dulce… a ver si contamos con una de tus maravillosas entradas! 😛 jejeje

    Besos!
    Sandra

  • 7 septiembre 2011

    Joo lo que has hecho es una delicatessen total! pero más me ha gustado leerte!!! como lo haces chica, sublime, escribes como los ángeles y es superfácil leerte y entenderte, vamos… genial del todo!!!

    Te deseo muchísima suerte en el concurso amiga!!! 🙂

  • 7 septiembre 2011

    Ana, después de mi pausa estival… es todo un placer y gusto volver a leer tus posts.
    Me has hecho viajar contigo al pasado de tus recuerdos… qué bonito!!!
    Eres muy buena cocinera… se ve, aunque también eres una gran escritora… y eso se siente.
    Mil besos, guapa.

  • 8 septiembre 2011

    Me encanta la receta y seguro que la hago, pero sin queso, para desgracia no me gustan los cremosos, solo los que pican las encías.

    Qué bonita historia y no sabes cuánto te entiendo!! la primera vez que me independicé me fui a vivir a Irlanda, le cambié la raya, a torcida, a todos los pantalones y mi madre me dictaba las recetas por teléfono 🙂

    A ver si un día me animo y hago la receta de las arepas con perico.

    Un beso,

  • 8 septiembre 2011

    Precioso homenaje! Y qué dulce tan exquisito! Bss guapa!

  • 8 septiembre 2011

    Cuando todo cambia es cuando tomamos conciencia de la realidad. Una historia real que acompaña a un precioso homenaje.

    En cuanto al dulce de higos…el manjar echo materia.

    Besos.
    GustoCocina – María G.

  • 8 septiembre 2011

    Ana…

    Tal cual como dices, cómo nos cambia la vida cuando dejamos de vivir con nuestros padres :(, hay cosas de las que no nos damos cuenta hasta que nos toca hacerlas…
    Te has botao con la foto, espectacular!
    Un besazo!

  • 10 septiembre 2011

    Me encanta como enlazas tus relatos con la receta.

    Petó

  • 10 septiembre 2011

    No se qué me gusta más, si tus recetas o tus relatos, me pasaría todo el dia visitándolo.
    Un saludo.

  • 10 septiembre 2011

    Qué delicia!!! Me encanta la receta…y me encanta tu blog. Un beso

  • 12 septiembre 2011

    Espero ante todo que tengas suerte con el concurso, espero que a las personas nunca se les olviden sus orígenes, espero o esperamos que nos aceptes como tus seguidoras para poder deleitarnos con estas historias tan bellas y unas recetas tan ricas, un abrazo de las mellizas.

  • 12 septiembre 2011

    Buenasssss!!!

    Muchísimas gracias por el comentario que nos has dejado en el blog de las salsas!! Es todo un placer tenerte como seguidora!!!

    Un besiño amiga!!!!

    Tito el salsasssss!!! :))

  • 13 septiembre 2011

    Annabella

    Yo pensé que ibas a hablar de lo mal que te portabas cuando tenías la edad en la que te vestías de duende … Jajajajajaja Cara de malandra con traje amarillo y honguitos rojos.

  • 13 septiembre 2011

    Qué alegría me da volverte a visitar después del parón del verano y algún que otro percance!!!
    Desde luego que suerte tuviste con esos duendes estupendos que te hacían esta receta, que además has complementado perfectamente con el resto de ingredientes.
    Me parece una delicia.

    Besitos,