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El germen de todo el proyecto

La Batalla Campal. Suspiros

En una cocina de azulejos verde manzana, de una casa llamada La Marisela, dos niñas en uniforme de colegio se encontraron muy pero que muy aburridas. A una de ellas se le encendió el bombillo y pensó: “¿qué tal si cocinamos?” Rápidamente decidieron que harían suspiros,  porque sólo habría que montar las claras a punto de merengue, agregándole azúcar en forma gradual, y al horno.

Pero nada más lejos de la realidad, cuando ya las claras estaban separadas de las yemas, listas para incorporarles aire y que subieran como la espuma… la básica preparación se convirtió en algo mucho más divertido: Una guerra,  una batalla campal de huevo crudo semi-montado, que acabó haciendo un efecto más parecido a una mascarilla natural, en lugar de una merienda improvisada.

Sin clemencia las amigas se arrojaron aquella mezcla, el azúcar corría por los suelos, el huevo blanquecino chorreaba por las paredes, y el uniforme del colegio, ni hablar. La risa de aquellas niñas era contagiosa, eran más bien carcajadas incontrolables.

De pronto, irrumpió un adulto en la cocina y, con un grito ensordecedor, puso freno al desastre… Directas a la ducha se fueron las niñas que bautizaron al evento ocurrido como La Huevonada, un acontecimiento memorable.

Evidentemente, una de esas dos niñas era yo y seguro  que algunos de mis lectores ya habrán descubierto quién es la otra protagonista del enfrentamiento.
Los suspiros que traigo hoy son crujientes, aéreos, se comen de un bocado y a los niños les encantan. Ideales para complementar la mesa de dulces de cualquier fiesta infantil o simplemente cocinarlos una tarde con tus hijos, pero por favor, sin caer en un conflicto bélico.

 

 

A continuación la receta de los Suspiros

 

 

4 Claras de huevo
1 y ½ taza de azúcar blanco
½ de Cucharadita de corteza de lima (finamente rallada)
¼ de cucharadita de Cremor tártaro
¼ de cucharadita de esencia de vainilla incolora

Precalienta el horno a 180°C/350°F y coloca la rejilla el tercer tramo contando desde abajo.

Utiliza el batidor de varillas de la batidora eléctrica. En el recipiente coloca las claras de huevo, el cremor tártaro y la ralladura de lima. Móntalo a punto de merengue, sin dejar que se seque. Entonces, agrega el azúcar poco a poco, y la vainilla. Deja batir por unos 12 minutos más. Limpia siempre las paredes del bóul.

Luego, con una manga pastelera o con un par de cucharas, forma los suspiritos sobre una bandeja de horno forrada con un silpad o papel de horno. Hornéalos durante 15 minutos aproximadamente.

Salen 60 porciones.

Tips:

  1. No dejes que te caiga ni una gota de yema en las claras. Yo por eso siempre separo los huevos uno a uno en un recipiente distinto al de la batidora.
    2. Una vez los hayas sacado del horno, despega rápidamente los suspiros con una espátula
    3. Puedes ponerles colorante alimentario y hacerlos del color que quieras.
    4. Si los vas a hacer en casa para merendar media receta será suficiente.