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Historias Sumergidas. Tres Leches


Continuando con la fiebre del senderismo estival, una excursión nos llevó al Pantano de Sau. En un valle geológicamente imponente conocido como Macizo de les Guilleriesse embalsan las aguas que abastecen a la ciudad de Barcelona.  A primera vista parece una represa al uso,  un sistema de compuertas, un dique seco al otro lado, y un masa de agua navegable que puede llegar hasta los 155 hm3 de capacidad en sus mejores datos. Sin embargo, dentro de ese valle hay mucho más que agua.Un pueblo, con su respectiva iglesia y cementerio, fue inundado a conciencia cuando en 1962 se decidió construir la presa en cuestión. Desde entonces, el campanario de  la iglesia románica de Sant Romà (siglo XI) se asoma más o menos, según el nivel del agua, y saluda sumergida a todos los visitantes. Yo apenas pude divisar la cubierta triangular de la torre, pero en épocas de menos lluvia es posible atravesar su ventanal en canoa y en casos de sequía salvaje la iglesia emerge hasta sus cimientos y se muestra en ruinas explorables. Un paisaje turísticamente atractivo, pero desolador, ya que eso se traduce en la preocupante escasez del vital líquido.

Hago un paréntesis para comentar la desilusión que nos causó la conducta de los visitantes que utilizan algunas orillas como playas. Ahí, en plan dominguero, cargados de neveritas, sillas, mesas, sombrillas, y hasta el perro, se instalan para pasar el día. Y aunque no sea un plan que me entusiasme, no es eso lo que critico, sino el estado de la orilla contaminada de basura y residuos. Es muy triste que en medio de ese contexto de montañas pedregosas colosales, con la magia de la iglesia que se asoma con su historia entre incalculables litros de agua, lo que más salte a la vista sea la basura. Vergüenza.

Volviendo a lo agradable, regresé a casa con la imagen del pantano, antes pueblo, en mi cabeza. Me dispuse a investigar sobre el fenómeno de inundar un poblado entero, expropiar casas, recolocar familias. Empapar recuerdos que se resisten a morir. Y en mi pantalla apareció un blog con otras cinco iglesias sobrevivientes, milagrosamente, a las aguas desviadas por el ser humano. Para mi sorpresa una de ellas está en Venezuela.

La iglesia de Potosí, en el estado Táchira, resiste inquebrantable desde hace 27 años entre las aguas de la represa Uribante Caparo, a veces sólo se ve la cruz que la corona, pero no se ahoga, pues pesan más sus dos siglos de historia. Potosí dejó de ser un pueblo habitable y, como en el pantano de Sau, en las galopantes sequías la iglesia se ha dejado ver entera, incluso el cementerio, dejando claro que allí hubo vida. Historias que se niegan a caer en el olvido.

Así que les traigo un bizcocho también sumergido en tres tipos de leche, que sólo deja a primera vista los picos de merengue como si de campanarios se tratase.  Un pastel que brota a cucharadas, y sucumbe veloz en el paladar. Desbordamiento de húmedo sabor. Como diría mi abuelo: “se deja colar”.

 

 

A continuación la receta de los Tres Leches
Receta basada en la de Iris Senior, comadre de mi madre.

 

 

5 yemas de huevo
5 claras de huevo
1/2  taza de azúcar
1/3 taza de leche
1 cucharadita de extracto de vainilla
1 taza de harina
2 cucharaditas de polvo de hornear
1 lata de leche condensada
1 lata de leche evaporada
1 lata de nata líquida de repostería

 

Batir las yemas con ¾ de taza de azúcar hasta que blanquee un poco, agrega la leche, la vainilla, la harina y el polvo royal. Aparte bate las claras a punto de nieve, agregando poco a poco el ¼ de taza de azúcar restante. Incorpora a la mezcla anterior con movimientos envolventes. Hornea unos 30 minutos, o hasta que esté levemente dorado.

En una ollita hierve la leche evaporada, la leche condensada y la nata. Vierte esta mezcla sobre el bizcocho, lo absorberá por completo.

 

Para el merengue

2 claras de huevo
7 cucharadas de azúcar
½ cucharadita de extracto de vainilla
Canela en polvo

Monta las claras a punto de suspiro, añade el azúcar y la vainilla. Sigue batiendo hasta que esté brillante y sedoso. Cubre el bizcocho  cuando esté frío. Con la ayuda de un soplete dora el merengue. Espolvorea la canela.

 

Tips:

1. La leche evaporado es la leche Carnation, en España también se conoce como leche Ideal.
2. Para que absorba mejor el bizcocho puedes pincharlo repetidas veces con un tenedor.
3. Si quieres hacerlo de coco, cambia la nata por crema de coco (no leche de coco)
4. Conserva en la nevera.

COMMENTS

  • 16 agosto 2011

    Preciosa historia.
    Delicioso pastel

  • 16 agosto 2011

    Que delicia de pastel, será cuestión de probarlo, que historias tan bonitas te encuentras en el camino, besitos.

  • 16 agosto 2011

    Menos mal que nos queda un buen sabor de boca con tu pastel tres leches después de haber leído la entrada que nos has escrito hoy. En Sanabria, Zamora, existe un pueblo, Puebla de Sanabria, que hace años fue también absorbido por las aguas del pantano que allí hay. Recuerdo que de pequeña no quería bañarme en el lago, por miedo a que alguien me cogiera la pierna desde debajo del agua, qué cosas, ji ji.

    Un beso.

  • 16 agosto 2011

    Tristísimo como el ser humano no logra entender la consecuencia de sus actos, ya sea ensuciando una hermosa ribera de un río con sus deshechos de un paseo, ya sea inundando a diestra y siniestra lugares irrecuperables, no sé, a veces pierdo la fé, luego me recupero!, pero lo que si puedo decir es que esta es la verdadera receta del Tres Leches de toda la vida, una verdadera y pecaminosa delicia, besos desde Chile

  • 16 agosto 2011

    Esa conducta que expones en tu entrada es habitual en muchos parajes naturales, donde nuestra conducta cívica debería primar. El ser humano a veces se olvida que el respeto por la naturaleza debería ser un principio primordial.

    En cuanto a la tarta que nos muestras solo se puede alabar. Fantástica!

    GustoCocina – María G.

  • 16 agosto 2011

    Me muero de ganas por hacerlo. Hace mucho tiempo que lo probé en un restaurante y me encantó, desde entonces andaba buscando la receta.

    Besos.

  • 16 agosto 2011

    Delicioso te ha quedado este postre, tiene un aspecto magnífico. Me ha gustado la historia que cuentas, el pueblo hundido y los domingueros conviviendo…un horror.

  • 16 agosto 2011

    He disfrutado mucho con tu historia, es muy bonita!!! Y menudo postre mmmmm, se ve delicioso!!!!

  • 17 agosto 2011

    Hola: la historia preciosa y más aun cuando yo pasaba todos mis veranos hasta los 12 años en el Pantano de Sau, en aquel tiempo no habian domingueros y la ilusion de los niños es que hubiese poca agua para poder acceder a la iglesia e imaginarnos que eramos buscadores de huesos y demas tesoros. Como excursiones en bicicleta era ir a la presa o al pantano y si nos dejaban los mayores subir a Tavertet un pueblecito encantador.
    Uf no me enrollo más que las lagrimas del recuerdo ya afloran en mis ojos.
    Dedicando esta receta a mi Pantano de Sau la tendré que hacer si o si.
    Muchas gracias por tantos recuerdos.
    Sílvia

  • 17 agosto 2011

    Que triste eso que nos comentas de la contaminación de los visitantes.
    Hermoso tu postre, se ve pero para puro pecar, me robaría un poquito 🙂

    Besitos!

  • 17 agosto 2011

    Bellísima la manera de plasmar esta historia. Me encantó 🙂

  • 17 agosto 2011

    Annabela

    Qué fiiino que hiciste el tres leches !!! Ya me voy a poner a practicar porque la receta del Ponqué de tu Abuela ha sido todo un hit. Un besote friend. Amo tu BLOG. Miss U ;D

  • 17 agosto 2011

    Sort que et tenim a tu perquè ens deixis un bon sabor de boca. 😉
    El teu tresor submergit em sembla deliciós.
    Petons

  • 17 agosto 2011

    El embalse se Sanabria, llamado lago de Sanabria, se comío muchos pueblos, uno de los más bonito era Riaño… precioso pueblo de montaña de León, digo era aunque sigue existiendo, tuvieron la maravillosa idea de hacerlo nuevo justo al lado, un espanto que sólo empaña su recuerdo… mejor lo hubiesen dejado desaparecer con dignidad!
    De esa tarta no quiero ni hablar, la tengo marcada en un libro para hacerla pero no me atrevo porque me comería hasta el plato, la tuya es preciosa en esa copa de cristal.

  • 17 agosto 2011

    Desde luego que muchos domingeros lo mejor que podrían hacer es o bien ir a una playa o bien quedarse en casa….Encima lo hay que son unos sucios de mucho cuidado dejando de todo por el suelo, que mal…

    En cuanto al postre que has hecho es divino!!! me encanta todos y cada uno de los ingredientes que has puesto!!
    Anotada queda.

    Besossssss

  • 17 agosto 2011

    Hace un año yo estaba en Nicaragua donde descubrí esta deliciosa tarta. Muchas tardes-noches iba al café La Rosita, donde lo hacían buenísimo!

    Me has traído, con tus tres leches, mucho recuerdos…

  • 18 agosto 2011

    que estupendas historias cuentas. Y tu postre super rico. Bss.

  • 18 agosto 2011

    Yo adoro el dulce, y este me lo comería todo, pero tu forma de presentarlo me ha enamorado.
    Genial, genial.
    Besos

  • 18 agosto 2011

    Qué bueno y qué bonito te ha quedado! siempre tienes el recipiente adecuado para cada postre.

    Hay un libro de Unamuno que me ha recordado tu historia, se desarrolla en Valverde de Lucerna, un pueblo al lado de un lago con campanario.

    Un beso!

  • 18 agosto 2011

    me encanta la receta, y la historia que nos cuentas……La verdad es que el "dominguero" es un ser bastante repulsivo, al menos en mi zona,…., la esencia no es mala, pero el resultado siempre es un reguero de basura y….prefiero no seguir.
    Me quedo como digo con tu receta y con tus historias, me encanta leerlas….bsss!!

  • 19 agosto 2011

    Jolín tiene una pinta exquisita.

  • 22 agosto 2011

    Una delicia de principio a fin, cada pequeño paseo…contigo a través de tu mundo, tus palabras y recetas es una delicia.

    Bonita semana!

  • 23 agosto 2011

    Y mi abuelo decía:" mejorar no puede".
    Deliciosa entrada.

  • 30 agosto 2011

    Me he quedado enganchada con la historia que has contado. Tenía idea de esto, pero no sabía exactamente cómo fue. Y tampoco conocía el pantano.
    Gracias por la historia.
    Y tienes razón, la gente no cuida lo más bello que tiene, la naturaleza.

    En las playas, en el campo, en la ciudad, en cualquier partes, es mucho más fácil dejar las cosas tiradas y no recogerlas.
    ¡qué pena!
    Y hablando de otra cosa, ¡vaya bizcocho tan delicioso, con los tres tipos de leche. Tengo que probarlo. y tu presentación también me ha gustado mucho.

  • 1 septiembre 2011

    No conocia yo esa historia, ni la de Sanabria. Muy interesante. El pastel lo vi parecido en un libro y lo tengo ahi pendiente de hacer. Se ve super apetecible y la presentacion en copa me encanta.

    Besos
    BeatriZ