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El Baúl de los Disfraces. Pumpkin Pie

La mirada de una niña de tres años continuaba el recorrido de las telas negras que se movían al vuelo. Se trataba de un traje de picos que escondía el cuerpo de una mujer. En lo alto, un rostro se traducía en una nariz torcida de cuento de terror y una verruga que completaba la estampa. Gritos y llantos desconsolados.  Ése era el efecto que causaban en mí los disfraces cuando era chiquita. No es que no me gustara disfrazarme, me encantaba. El problema eran los disfraces de los demás.

Mi abuela Carmen fue una gran entusiasta, disfrutaba enormemente las fiestas, los trajes y vestidos para grandes ocasiones, y cómo no, los disfraces. Pero no los  comprados especialmente para la fecha en una tienda especializada, si no aquellos que podía armar con cuatro cosas halladas mientras hurgaba en el baúl de los recuerdos. Y en su casa, aún hoy, hay muchos recuerdos.

Si necesitaba disfrazarme de Miss Chocozuela*, porque mi amiga Isabella organizaba una fiesta/concurso de belleza en la que ganaría la más cursi y ridícula, mi abuela aparecía con un vestido rojo repleto de piedras brillantes con cola incluida, para que yo fuera digna representante del estado venezolano que me habían adjudicado.  O si se precisaba un traje porque su nieta, o sea yo, había sido seleccionada como reina de carnaval del club Playa Azul, ella se pasaba las tardes cosiendo dicho vestido, y el de mi séquito, para que luego yo hiciera el paripé de mi vida.

Con esa filosofía del reciclaje y “Do It Yourself“, un día de Halloween de 1983 la abuela decidió hacer una fiesta para la familia, especialmente para los nietos. Mi mamá se encargó de confeccionar una piñata con una caja de detergente, y ella de reinventar su vestido negro de picos rasgados y maquillarse de forma horripilante, incluyendo una prótesis de nariz de silicona que la convirtió en una verdadera bruja. Claramente, yo no estaba preparada para aquel cambio, mi inocencia no me permitió ver que esa señora era mi querida abuela. Sólo pude advertir a una bruja que me espantó profundamente. Lo mismo me pasó en Navidad cuando mi padrino Pilón decidió transformarse en Santa Claus por un día,  y una vez más, mi felicidad, en este caso navideña, se fue al traste. Ni los regalos que traía en su bolsa fueron capaces de mitigar mi pánico.

Con el tiempo se me quitaron los miedos, que posteriormente se convirtieron en admiración hacia la abuela con el súper poder del “as bajo la manga”. Para cualquier evento en el baúl aparecería lo que buscabas.

Ya estando aquí en Barcelona, después de algunos meses de haber conocido a la madre de Guille, descubrí que en materia de disfraces se parecía a mi abuela, y es que viendo fotos en álbumes familiares me enteré que cada 31 de Diciembre, ella, mi suegro, y sus amigos hacían una fiesta de disfraces para despedir el año viejo. Para mi sorpresa, la discreta suegra había superado con creces a la ingeniosa abuela.  El fin de año de 1993 no se le ocurrió vestirse de nada más dantesco que de tampax. Si yo hubiera tenido tres años a lo mejor habría creído que era un calippo* de fresa, pero esta vez, con 26 años, también me quedé privada en llanto, de la risa. ¿En qué cabeza cabe disfrazarse de tampax… usado?

Todas estas historias despiertan en mi cierta envidia. Quisiera tener los ánimos de mi abuela y mi suegra, hacer fiestas temáticas sin importar si es Halloween, Navidad, Carnaval, o ninguna fecha señalada… porque lo único que cuenta es que de vez en cuando gocemos del placer de ser algo o alguien que no somos.

Para la ocasión una calabaza se disfraza de tartaleta individual. Un pumpkin pie mutante, de masa hojaldrada y relleno untuoso, especiado y con muchas ganas de formar parte de una celebración. ¡Happy Halloween y Feliz día de todos los santos!

 

 

A continuación la receta del Pumpkin Pie

 

 

Para la Masa
Receta basada en los Básicos de William-Sonoma

2 1/2 taza de harina todo uso
2  cucharadas de azúcar
1/2 cucharadita de sal
220 gr. de mantequilla fría
6  cucharadas de agua helada

En un robot de cocina coloca la harina, el azúcar y la sal, procesa por un par de segundos. Luego añade la mantequilla cortada en cubitos y arena por 5-10 segundos (si arenas con la mano puedes ayudarte de dos cuchillos o un Pastry Cutter para no tocar la masa). Agrega una a una las cucharadas de agua y procesa hasta conseguir una masa. Vuelca sobre la mesa, integra los grumos que pueden quedar. Forma dos discos de masa, envuélvelos en papel film y refrigera por al menos 2 horas.

 

Para el Relleno
Basada en Bakerella

120 gr. de queso crema
1/2 de taza de puré de calabaza
1/4 taza azúcar
1  huevo
1/2 cucharadita de vainilla
1/4 cucharadita de canela
1/4 cucharadita de pimienta de jamaica en polvo
1/8 cucharadita de nuez moscada recién molida
1/8 cucharadita de jengibre en polvo
1  clavo de olor machacado

En un bol mezcla todos los ingredientes con unas varillas hasta conseguir integrarlos de forma homogénea. Reserva.

 

Montaje

Estira la masa con un rodillo hasta el medio cm. de espesor. Con un cortador de galletas corta 12 figuras de calabaza.

Enmantequilla un molde para cupcakes estándar, presiona cada calabaza cortada para formar la base de las tartaletas. Pínchalas con un tenedor y congela por 15 minutos.

Precalienta el horno a 180ºC/350ºF.

Coloca la rejilla del horno en la posición más baja.

Saca la masa del congelador, pinta los bordes con clara de huevo. Con una cuchara de helado agrega el relleno de calabaza hasta ¾ de la capacidad de la masa. Hornea por 20-25 minutos o hasta que la masa se vea dorada y el centro del relleno estable.

Con la masa sobrante corta galletas para decorar.

Salen 14 pies individuales aprox.

 

Tips:

1. La masa no debe pegarse en las manos, si fuera así, añade un poco más de harina
2. Si la masa estuviera muy grumosa, puedes agregar una cucharada más de agua helada.
3. Puedes variar las cantidades de especias según tu gusto.
4. La receta original  de Bakerella para el relleno era el doble, pero me sobró tanto que pongo la mitad de las cantidades.
5. Si vas a hacer un pie grande y no quieres usar extra masa para decorar puedes hacer media receta de masa.
6. Utilicé un cortador de calabaza de 9 cm. que venden para hacer tortitas/panquecas. Y otro más pequeño para las calabazas decorativas. Ambos de W-S.
7. Sirve y decora con nata montada o Crème fraîche y unas galletitas de calabaza.
8. Disfrázate más a menudo.

 

* Miss Chocozuela, Parodia televisiva del Miss Venezuela;  por un día, fiesta infantil de Isabella.
* Calippo,  helado cilíndrico de frutas a base de agua.

COMMENTS

  • 1 noviembre 2011

    Me encanta la historia que nos cuentas. Tengo debilidad por los disfraces. Me encantaban de pequeña y ahora también. Los años nome han hecho cambiar. Una fiesta de disfraces me parece lo más divertido para cualquier celebración. Suerte tuviste con tu abuela y a hora con tu suegra !!!

  • 1 noviembre 2011

    Buena receta, pero aún mejor la historia imperdible ¿quien no ha jugado a ser Miss??? en el país de las misses jejejjej «en una noche tan linda como esta cualquiera de nosotras podría triunfar, ser coronada Miss Venezuela ….» (por cierto la música se la han cambiado) que recuerdos XDD.
    Y eso es una suegra, que divertida jajjajaaj original el disfraz por demás.
    Un abrazo

    • 7 noviembre 2011

      Hablando de Misses que hemos ganado el Miss Mundo jjejjeje la sexta corona para Venezuela.

  • 1 noviembre 2011

    Muy linda tu historia, llena de vívidos recuerdos. La receta se ve riquísima.
    Ya me gustaría a mi ver un disfraz de tampax y encima usado, jajaja!! Un besito.

  • 1 noviembre 2011

    qué delicia de pastel, me encanta la calabaza tanto para dulce como para salado. Te quedaron preciosos.
    qué abuela tuviste más estupenda.
    Besos

  • 1 noviembre 2011

    Como me gustan tus historias, me gusta el entusiasmo de tú familia, y la forma de relatar tan bonita, a mi por el contrario no soy de disfraces, aunque si lo hacía de pequeña y me lo pasaba bomba…la receta me gusta, la reina de octubre es por supuesto la calabaza, una delicia…besitos

  • 1 noviembre 2011

    No he hecho pasteles con calabaza, pero estos tienen una pinta estupenda!!! yo de pequeña odiaba disfrazarme y de mayor…más o menos sigo igual. Besotes.

  • 1 noviembre 2011

    Me ha encantado la historia¡¡ Y esos pasteles, me han dejado maravillada. Un beso

  • 1 noviembre 2011

    Yo ya no sé si lo mejor de este blog son las historias o las recetas… Qué rico el pumpkin pie, viva el otoño!

  • 1 noviembre 2011

    querida sweet, que lindo relato, me encantó!!
    tu abuela y suegra son todo unos personajes!..creo que hay que ser de un modo especial par disfrutar tanto disfrazandose..o no dejar de ser niño nunca, no sé!..yo no soy muy de disfraces la verdad!…pero me gustaría seguir disfrutando de ellos como de pequeña 🙂
    preciosa pie..de calabaza como debe ser!!!
    cariños preciosa!!!!

  • 1 noviembre 2011

    Te ha quedado precioso y dicen por ahí que se come primero por la vista.

  • 1 noviembre 2011

    Me he quedado alucinada con lo del támpax…usado!! Hay que tener imaginación y ser muy atrevido, tiene que ser una suegra divertidísima!
    A mi siempre me ha gustado disfrazarme, aunque no lo hago tanto como me gustaría.

    Las tartaletas te han quedado tan bonitas. La forma te ha quedado perfecta y el rellenos seguro que es delicioso!

    Muchos besos guapa!

  • 1 noviembre 2011

    Yo soy la primera que juega a ser Miss ¿no? jajajaa la historia me ha encantado, es de lo más entrañable.
    Y los pumpkin pies tienen una pinta increible, con esa calabacita puesta encima!

  • 1 noviembre 2011

    Hola nuevamente, TE había dejado un comentario en tu anterior post, pero parece que no ha subido. Veremos si hoy tengo más suerte. Y de paso te digo que me ha encantado el pie de guayaba, pero más me ha gustado esta crónica de hoy y tu suegra es una genia, admiro a las personas que tienen ese sentido del humor, yo soy un desastre con los disfraces, pero me encanta verlos en otras personas. Un beso grande

  • 1 noviembre 2011

    les disfresses fetes amb amor són les millors!!!! i molt més originals!!! t’han quedat moníssims aquests pastissets, els hauré de fer!!! petonets guapa

  • 2 noviembre 2011

    Yo me uno!! vamos hacer una fiesta temática!!!!! Un beso

    Rosel

  • 2 noviembre 2011

    M’agraden molt les històries que ens expliques.
    Mira que no sóc de carbassa però m’heu fet venir ganes de tastar un dolç amb aquest ingredient!
    Petons.

  • 2 noviembre 2011

    Una vez nos paró la policía en un control, los agentes se encontraron a un Ramses y a una romana clásica, la autoridad se desternillaban de risa y yo de vergüenza!! de hecho me hicieron bajar del coche para ver el disfraz entero, yo creo que les animamos la noche.

    Me apunto lo de los cuchillos o el Pastry Cutter, se me resiste esta masa!!

    Un besote,

  • 2 noviembre 2011

    Una historia entrañable, como siempre.
    Y esa receta…. me la llevo sin duda, que tenemos ganas de probar…

    Mil besos.

  • 2 noviembre 2011

    Me ha encantado leerte… en casa mi hijo pequeño siempre se ha divertido disfrazándose y pintándose la cara, en cambio el mayor nunca ha querido, lo ha encontrado como algo grotesco…

    Un beso

    Uy la receta que ya no me acordaba, me encanta como te ha quedado… fantástico halloween gastronomico que hemos tenido estos días.

  • 2 noviembre 2011

    Te han quedado muy chulos los pastelillos y el relleno ha de ser muy bueno.
    A mis hijos de pequeños les encantaba disfrazarse, se hicieron grandes y ya ni hablar del tema, jejeje.
    Besos.

  • 2 noviembre 2011

    Hola !!!

    Gracias por visitarme y darme la oportunidad de conocerte.

    Me ha gustado mucho tu blog, asi que con tu permiso por aqui me quedo.

    A mi de pequeña cuando veía al fotógrafo (antes solían ir con bata blanca) dice mi madre que comenzaba a llorar y escapaba porque lo asimilaba con el médico jaja……Me gusta disfrazarme, las veces que lo he hecho lo he pasado bomba, es que en el fondo aún soy una niña jaja….

    La calabaza estoy segura que quedó encantada con el disfraz ;))

    Besinos guapa.

  • 2 noviembre 2011

    a

  • 3 noviembre 2011

    Acabo de volver de un viaje maravillos de sensaciones, sabores, belleza en tus palabras, disfruto mucho de ellas, de visitarte y llevarme cosas absolutamente ricas en ocntenido y cocina, un lujo estas tartitas…para devorar.

    Un besote!

  • 3 noviembre 2011

    Veus, jo no he sigut mai de disfresses… Això sí, a les teves tartaletes tan precioses i segur que boníssimes no els hi faria cap lleig! 😉
    Petons!

  • 3 noviembre 2011

    Ana, qué bonita historia guapa!!! Ahora lo de tu suegra me parece…. muyyyyy fuerteeeeee!!!! jajajaja
    En mi cículo de amigos solemos hacer fiestas temáticas, cada año montamos una o dos, y cada vez le toca organizarla a una pareja diferente!!! No sabes lo divertido que es!! Al menos estás un mes preparando el disfraz y nos lo pasamos pipa!! Las comenzamos a hacer cuando no teníamos hijos, y ahora que los tenemos… las seguimos haciendo, ese día los niños con las abuelas!!! jejej
    Tus tartitas disfrazadas, una maravilla… tan bonitas que hasta dan pena comerlas.
    Un beso enorme, guapa.

  • 3 noviembre 2011

    Me encantan tus entradas que vienen repletas de información valiosísima y receta muy suculentas. Estos pumpkin pies son un ejemplo de ello.

    Besos.

  • 4 noviembre 2011

    leonor/ Natalia

    Mas bien Baul de los recuerdos. Besotes

  • 4 noviembre 2011

    Que bien relatas las historias, y estos pastelitos se ven divinos.
    Besos y buen finde

  • 4 noviembre 2011

    La historia de la abuela es taaaaan entrañable, me encanta pero no puedo parar de reir imaginandome a tu suegra disfrazada, estás rodeada de artistas 🙂
    Feliz fin de semana!

  • 6 noviembre 2011

    Qué historia tan bonita!!. y qué tartitas tan ricas…..Besos

  • 7 noviembre 2011

    Que delicia de tartaletas , con la calabaza y esas especias deben estar bien ricas. Un beso

  • 8 noviembre 2011

    q lindas las tartitas! una monada!