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De Bodas y Banquetes. Shots de Tiramisú

Dicen que cada vez es más inusual que la gente se case, que si es lo equivalente a vivir juntos, que para qué sirve firmar ningún papel… y aunque no se si estoy de acuerdo con esa afirmación (pues estoy muy feliz de haberme casado), de lo que si que estoy segura es que ese día es especial. Sea como sea el evento, con mil invitados o con veinte, con caviar y champaña, o con tequeños y cerveza, es una ocasión en la que todas las personas involucradas están especialmente contentas, todos preparan sus atuendos y esperan el día con ansias. Una jornada llena de detalles.

Un matrimonio y la manera en la que éste se celebra está directamente relacionada con la cultura en la que los novios han crecido. Cada una aporta un sin número de ritos y costumbres, que vistas desde fuera pueden parecer descabelladas e incluso un poco absurdas. Pero lo que todas las culturas compartimos es que siempre la unión de una pareja significa comer y beber hasta la saciedad.

En Venezuela los matrimonios son un tema de análisis. Mientras en buena parte del mundo occidental los novios se rompen el coco distribuyendo a los comensales por mesas, tratando de colocar a los amigos del novio por un lado, a los de la novia por otro (con cuidado de que María no se puede sentar con Pablo, porque se enrollaron hace 2 años y la novia actual no la puede ni ver…), en mi país, la gente se sienta según le parezca, y es que de hecho no es que llegas y te quedas sentado en plan banquete, sino que dejas tu bolso y te vas por ahí a chafardear la decoración, a hablar con fulanita y buscar algo de tomar mientras te calzas unos cuantos pasapalos*. Es más, si te dejas asesorar por algún experto en organización de bodas de allá te dirá: «Sólo debes poner mesas y sillas para el 50% de tus invitados, sino la fiesta se verá apagada». O sea,  que si sacas cuentas el otro 50% se ve obligado a animar el convite y a deambular por ahí.

La decoración es una historia mucho más importante a si comes o no comes. He estado en bodas que se asemejan a safaris estrafalarios, a rústicos parajes, elegantes salones de época, o fríos espejismos… todo un parque de atracciones efímero que siempre tiene como fin impresionar a los invitados y que al día siguiente sea motivo de comentarios y llamadas telefónicas.

En cuanto a la bebida, esa sí que es la reina de la fiesta. Se puede acabar lo que sea, pero el whisky, vodka y demás bebidas espirituosas deben fluir hasta que se asome el sol. Barras dispuestas con todo tipo de licores, además de camareros paseándose por el salón para ofrecer “refill” es lo más habitual. Y mientras tu bailas y bailas al ritmo de sonidos latinos, oyes los gritos de gente ya exaltada esperando que sea la “hora loca” (o sea, el momento en el que entran en la sala, como mínimo, unos zanqueros con cestas repletas de artilugios para disfrazarte: gafas, pelucas, collares y sombreros gigantes… que terminan de animar a los invitados y de explotar la euforia contenida), los novios en esta fase ya le robaron el micrófono a la cantante de la orquesta y se anima hasta la abuela de 90 años.

Y entonces ustedes se estarán preguntando, y ¿esta gente no come? Y mi respuesta será: Por supuesto que comemos, pero no todos sentados a la misma vez, no en plan banquete en el que la novia tiene su mesa con sus padres, sino que cada quien es libre de satisfacer su apetito en diversas estaciones. Puede que haya un buffet fantástico, camareros pasando platos servidos que cada quien es libre de tomar o no, mesas con infinidad de quesos, y por supuesto los tequeños, esos palitos de queso que nunca faltan en ningún evento y que se pasean por la sala sin parar a lo largo de la noche, para aminorar los efectos del alcohol en los invitados menos apetentes.

Y como no, mesas de dulces evocadores para deleitarte de vez en cuando y, sin necesidad de plato, robar unos cuantos bocados de lujuria. Como este shot de tiramisú, cremoso, cero empalagoso, con ese sabor de cacao al principio,  intermedio de café y un regusto de ron añejo, que ya les digo yo que él sólo te da un empujoncito para seguir la fiesta.

 

 

A continuación la receta de los Shots de Tiramisú

 

 

5 huevos
5 cucharadas de azúcar
500 gr. de queso mascarpone
250 gr. de bizcochos de soletilla o melindros
2 tazas de café expresso sin azúcar
1/2 vaso de ron añejo Santa Teresa 1796
Cacao en polvo para espolvorear

 

Primero de todo, separa las claras de las yemas. Bate las yemas con 4 cucharadas de azúcar hasta que estén blancas y cremosas. Agrega el mascarpone y continúa batiendo hasta que quede bien integrado. Por otro lado, bate las claras a punto de nieve con la cucharada de azúcar restante hasta que queden a punto de nieve. Incorpora lentamente las claras a la mezcla anterior, siempre con la ayuda de una espátula, con movimientos envolventes.

Mezcla el café con el ron. Para servir, yo he utilizado unos vasos de chupito. Usa uno de ellos para realizar los cortes del bizcocho, cuya receta encontraréis aquí. Con la ayuda de una manga pastelera, sirve una primera capa de la crema en el vaso. A continuación moja el bizcocho cortado en el líquido del café y el licor, e introdúcelo en el vasito empujando suavemente con los dedos. Añade una última capa de crema, espolvorea con el cacao, y refrigera en la nevera por lo menos 2 horas antes de servir.

 

Tips:

1. Bate primero el azúcar con las yemas, y después las claras, ya que éstas aguantan menos.
2. Deja refrigerar el tiramisú el mínimo de 2 horas, estará en el punto delicioso.
3. Puedes comprar el bizcocho de soletilla o melindros en cualquier pastelería, si no siempre puedes seguir la receta de Pintxo.
4. Para decorar, puedes utilizar menta, cualquier filigrana de chocolate o ralladura de cítricos.
5. Si quieres probar esta receta in situ, estás invitado mañana en los «miércoles de tastet» a pasarte por nuestro obrador. Mañana de 10 a 12h!

 

Hace un año: El No Artista, El Comidista. Tarta de Peras y Almendras

Hace dos años: La Plancha. Crema Catalana

 

*Pasapalos: canapés o todo aquel pica pica que ayuda a continuar bebiendo

COMMENTS

  • 17 octubre 2012

    Como he recordado mi boda!!!!! Totalmente realista jejej
    Un beso!!
    Rosel

  • 17 octubre 2012

    Maria M París

    Disfrute de una fiesta sin haber asistido. Mejor descripcion… IMPOSIBLE!

  • 18 octubre 2012

    Me vuelve loca el tiramisú, es un postre de lo más versátil además… ADemás me gusta así, sin amaretto, que siempre me lo fastidian.
    El tema del matrimonio, qué bueno eso de las bodas distintas! La verdad es que a mi no me gusta cómo están planteadas en España, me gusta más de la manera que nos cuentas.
    Besotes

  • 19 octubre 2012

    Sonia

    Que descripcion tan acertada de las bodas aqui en Venezuela!!!
    Los vasitos se ven provocadores … Pero, por que puedo cambiar el queso mascarpone?? Aqui no se consigue.
    Abrazos, Sonia.

  • 19 octubre 2012

    Pues me parece unas bodas de lo más divertidas¡!

    Tengo que probar la receta.

    Petó