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El germen de todo el proyecto

Campanas y Castañas. Panellets

Me hubiera gustado postear esta entrada ayer para ser justa con la celebración, pero soy muy estricta y como ya se deben haber dado cuenta sólo posteo los martes.

Es verdad que Halloween cada vez es más popular, como les comentaba la semana pasada, pero lo cierto es que en España y en otros países de habla hispana, el primero de noviembre se celebra el día de Todos los Santos, y en la víspera del 31 de Octubre ya comienza este festejo. Después de leer un poco sobre el tema me he dado cuenta que dejando a un lado los disfraces y los motivos en naranja y negro ambas fiestas comparten orígenes, pues en sus inicios también se celebraba el cambio de estación, el fin de la caza y el tiempo de la cosecha.

Posteriormente la iglesia se ocupó de que esta festividad recordara al resto de santos que no tienen un día adjudicado en el calendario, de ahí su nombre. Y en España el Corte Inglés pasó a ser el que nos anuncia el cambio de estación.

Bromas a un lado, la tradición de Todos los Santos se traduce en un gran homenaje a los que ya no están con nosotros. Mucha gente acostumbra ir al cementerio a visitar a sus seres queridos (hayan sido santos o no). Engalanan los nichos, llevan flores y más flores, y por supuesto, se preparan ricos platos, en general enérgicos dulces, para celebrar con y por ellos.

En la Cataluña de la Edad Media se acostumbraba hacer una Castañada. Las castañas y los boniatos (batata) chispeaban en las brasas de muchas casas, pueblos y ciudades, mientras las campanas sonaban sin cesar durante toda la noche para recordar a la gente en vigilia que rezara por sus muertos. Ahora ya no suenan las campanas, pero la gente mantiene la tradición de la Castañada, de hecho mientras escribo mi casa huele a castañas asadas, reconfortantes y calentitas, pues mi esposo está en pleno proceso.

Otro dulce estrella de esta fecha son los panellets, unas riquísimas esferas cubiertas de piñones o almendras y que en su interior guardan un delicioso mazapán. Un manjar delicado, dulcito y crocante… como un Ferrero Rocher de frutos secos. Cuenta la leyenda que los niños escondían castañas para las almas de sus familiares ausentes y ellas se las cambiaban por estos dulces.

Así que hoy traigo panellets clásicos, que como cada receta catalana que he publicado y publicaré son del recetario de mi suegra.

 

 

A continuación la receta de los Panellets

 

 

400 gr. de almendra molida
300 gr. de azúcar
1 clara de huevo
La ralladura de la piel de un limón pequeño
200gr de piñones (sin tostar)
100gr. de almendras picaditas (sin tostar)
1 yema de huevo

En un recipiente se mezcla la almendra molida, el azúcar, la ralladura de limón y la clara de huevo, se une con los dedos sin aplastar mucho, sólo hasta que esté todo integrado. Se deja reposar la mezcla (envuelta en papel film)en la nevera por 6 horas.

Pasado ese tiempo, rebozamos los piñones y las almendras picaditas con yema de huevo (en cuencos separados, no mezcles los piñones con las almendras).

Precalienta el horno a 180°C/350°F. Prepara una bandeja untada con mantequilla.

Forma pelotitas y cilindros con la mezcla de la almendra molida, y cubre con los piñones las bolitas y con la almendra picadita los cilindros. Ve colocando en la bandeja y hornea por aproximadamente 7 minutos o hasta que estén ligeramente dorados.

Salen 40 porciones aprox.

Tips:

1. Recuerda: al rallar la piel del limón no llegar a lo blanco, que sólo aporta amargor.
2. Una vez fuera del horno déjalos reposar antes de manipularlos.
3. No te pases comiendo muchos panellets ya que son muy calóricos, y ya no pasamos la noche de Todos los Santos tocando campanas.